Frenesí por el móvil

… La venta del cobalto, utilizado en las baterías de iones de litio, se extrae de minas donde trabajan en peligrosas condiciones niños de hasta tan solo siete años, además de adultos. .  […] …

Origen: Frenesí por el móvil

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“Grecia nació con una deuda odiosa bajo el brazo” por Eric Toussaint

Desde 2010, Grecia se convirtió en el centro de atención de una buena parte del mundo. Esta crisis de la deuda , generada en primer lugar por los bancos privados, no es sin embargo la primera en la historia de la Grecia independiente. Desde 1826, cuatro grandes crisis de deuda marcaron fuertemente la vida de los griegos y las griegas. Todas las veces, las potencias europeas se coaligaron para obligar a Grecia a contraer nuevas deudas para reembolsar las antiguas. Esa coalición de potencias dictó a Grecia unas políticas que correspondían a sus intereses y a los de algunos grandes bancos privados de los que eran cómplices. Todas las veces, esas políticas tenían como objetivo liberar los recursos fiscales necesarios para el pago de la deuda e implicaban una reducción de los gastos sociales y de las inversiones públicas. Bajo formas que han ido variando, a Grecia y al pueblo griego se les negó el ejercicio de su soberanía. Y eso mantuvo a Grecia en un estatus de país subordinado y periférico, siendo las clases dominantes cómplices de esa situación.

Esta serie de artículos analiza las cuatro grandes crisis de la deuda griega, situándolas en el marco económico y político internacional que, sistemáticamente, estuvo ausente de la narración dominante y muy raramente presente en los análisis críticos.

Para financiar la guerra de independencia iniciada en 1821 contra el Imperio Otomano y con el fin de fundar un nuevo Estado, el gobierno provisional de la República Helénica pidió dos préstamos a Londres, uno en 1824 y otro en 1825. Los banqueros de la City, por lejos la principal plaza financiera del planeta en esa época, se apresuraron a organizar los préstamos de manera de obtener un gran beneficio .

Es necesario tener en cuenta el marco internacional: el sistema capitalista estaba en plena fase especulativa que constituye generalmente, en la historia del capitalismo, la fase final de un periodo de fuerte crecimiento económico y precede a un cambio que desemboca, a través de las burbujas especulativas, en un periodo de depresión y/o de crecimiento lento. Los banqueros de Londres, seguidos de los banqueros de París, de Bruselas y de otras plazas financieras europeas, buscaban frenéticamente cómo colocar la enorme liquidez que estaba a su disposición. Entre 1822 y 1825, los banqueros de Londres habían «cosechado » 20 millones de libras esterlinas para la cuenta de los nuevos líderes latinoamericanos (Simón Bolívar, José de San Martín, Antonio Sucre…) que estaban ultimando las luchas por la independencia contra la corona española. Los dos préstamos griegos de 1824 y 1825 alcanzaban la suma de 2,8 millones de libras esterlinas, o sea, el 120 % del PIB griego de ese tiempo.

Tanto en el caso griego como en el caso de las nuevas autoridades revolucionarias e independentistas en América Latina, los nuevos Estados comenzaban a despuntar y no eran internacionalmente reconocidos. En lo que respecta a América Latina, España se oponía a que los Estados europeos financiaran a esos nuevos Estados. Además, en esa época, era razonable considerar que los combates por la independencia no habían terminado en forma definitiva. Finalmente, los préstamos se concedían a las repúblicas mientras que, hasta ese momento, solamente las monarquías estaban admitidas en el club de los deudores soberanos. Y eso nos da una idea del entusiasmo de los banqueros por asumir riesgos financieros. Prestar a un gobierno provisorio de un Estado griego, que comenzaba a vivir en condiciones de guerra, el equivalente al 120 % de todo lo que el país producía en un año, testimoniaba claramente la voluntad de encontrar, sin que importara lo arriesgado de la operación, un negocio con el que se pudieran obtener jugosos beneficios. Al lado de los banqueros, los grandes industriales y comerciantes respaldaban ese entusiasmo, ya que los prestatarios utilizarían esos préstamos, principalmente, para comprar en el Reino Unido armamento, ropa para el nuevo ejército, equipamientos de todo tipo, etc.


¿Cómo se procedía con esos préstamos

Los banqueros de Londres emitían por cuenta de los Estados prestatarios títulos soberanos y los vendían en la Bolsa de la City. Es importante saber que la mayor parte del tiempo, los títulos fueron vendidos a menos de su valor nominal (véase en la ilustración un título de 1825 por un valor de 100 libras). Cada título emitido por cuenta de Grecia con un valor nominal de 100 libras era vendido a 60 libras. Sin embargo, Grecia obtenía aún menos de 60 libras debido a la deducción de una elevada comisión, descontada por el banco emisor, contra un reconocimiento de deuda de 100 libras. Eso permite explicar por qué de un préstamo de 2,8 millones de libras, Grecia solamente obtuvo 1,3 millones de libras. Dos elementos importantes se deben también tener en cuenta: el cálculo de lo que Grecia debía pagar cada año con un tipo de interés sobre los títulos griegos del 5 % se hacía con respecto al valor nominal, por consiguiente, Grecia debía pagar 5 libras al año a cada tenedor de un título de un valor nominal de 100 libras, lo que constituía un excelente negocio para el acreedor, ya que tendría un rendimiento real del 8,33 % (y no del 5 %). Por el contrario, para el Estado prestatario tenía un coste enorme. En el caso griego, las autoridades recibieron 1,3 millones de libras, pero debían pagar los intereses de los 2,8 millones concedidos…. Era insostenible.

En 1826, el gobierno provisional suspendió el pago de la deuda. Generalmente, los estudios dedicados a ese periodo se contentan con explicar la suspensión de pagos por el coste elevado de las operaciones militares y por la continuación del conflicto.

Pero las causas de la cesación de pagos no se pueden atribuir solamente a Grecia, los factores internacionales, independientes de la voluntad de las autoridades griegas, tuvieron un papel muy importante. Efectivamente, en diciembre de 1825 comenzó la primera gran crisis mundial del capitalismo debido al estallido de la burbuja especulativa creada durante los años precedentes en la Bolsa de Londres. Esa crisis provocó una caída de la actividad económica, derivó en numerosas quiebras bancarias y produjo una aversión al riesgo. A partir de diciembre de 1825, los banqueros británicos, seguidos por los otros banqueros europeos, detuvieron los préstamos hacia el exterior, como también hacia al mercado interno. Los nuevos Estados, que contaban con financiar el reembolso de sus deudas mediante nuevos créditos ante Londres o París, no encontraban banqueros dispuestos a prestarles el dinero necesario. La crisis de 1825-1826 afectó a todas las plazas financieras de Europa: Londres, París, Frankfurt, Berlín, Viena, Bruselas, Ámsterdam, Milán, Bolonia, Roma, Dublín, San Petersburgo… La economía entró en depresión, centenares de bancos, comercios y manufacturas quebraron. El comercio internacional se hundió. Según la mayoría de los economistas, la crisis de 1825-1826 constituye la primera crisis cíclica del capitalismo.

Cuando estalló la crisis en Londres en diciembre de 1825, Grecia y los nuevos Estados latinoamericanos todavía estaban pagando sus deudas. Un año después, en 1826, varios países tuvieron que suspender el pago de la deuda (Grecia, Perú, y la Gran Colombia, que incluía Colombia, Venezuela y Ecuador) ya que los banqueros se negaron a otorgar nuevos préstamos. Además, el deterioro de la situación económica general y del comercio internacional hacía disminuir los ingresos de los Estados. En 1828, todos los países latinoamericanos independientes, desde México hasta Argentina, estaban en suspensión de pagos.

En 1829, el gobierno provisional heleno propuso a los acreedores de Londres retomar los pagos si la deuda se reducía. Los acreedores rechazaron esa propuesta y exigieron el 100 % del valor nominal. Y no se llegó a ningún acuerdo.

A partir de 1830, tres grandes potencias europeas, el Reino Unido, Francia y Rusia,  constituyeron la primera Troika de la historia moderna griega y decidieron instalar en Grecia una monarquía que tendría como cabeza a un príncipe alemán. Se abrió entonces una negociación para saber quién sería el príncipe elegido por esas potencias: ¿Leopoldo de Saxe-Coburgo-Gotha, Otto, príncipe de Baviera, o algún otro

Finalmente se instaló a Leopoldo en el trono de Bélgica, que se convirtió en un Estado independiente en 1830, y Otto von Wittelsbach (príncipe de Baviera) fue elegido rey de Grecia. Al mismo tiempo, las tres potencias se ponían de acuerdo para apoyar a los banqueros británicos y a los diferentes bancos europeos que habían comprado, por su intermediación, títulos griegos. Se trataba de ejercer la máxima presión posible sobre el nuevo Estado griego para que asumiera integralmente el reembolso de los préstamos de 1824 y 1825.


¿Cómo actuaba la Troika (Reino Unido, Francia y Rusia)?

Dicha Troika se dirigió a los banqueros franceses con el fin de que emitieran por cuenta de la monarquía griega un préstamo de 60 millones de francos franceses (cerca de 2,4 millones de libras esterlinas). El Reino Unidos, Francia y Rusia se constituían en avales ante los bancos, asegurándoles que en caso de cesación de pagos por parte de Grecia, sus propios países asumirían el reembolso de la deuda.  La Troika agregaba que haría todo lo necesario para que el reembolso de los préstamos de 1824 y 1825 fuera también efectuado, (véase más adelante). El acuerdo entre las tres potencias se produjo en 1830 pero, vistas las dificultades de su ejecución, no se puso en práctica hasta 1833. El préstamo de 60 millones de francos franceses se efectivizó ese mismo año y fue transferido en tres tramos.

El destino del monto de la primera y la segunda parte del préstamo fue particularmente edificante. Sobre un total de 44,5 millones de dracmas (el préstamo fue emitido en francos franceses y fue abonado en dracmas, con una conversión de aproximadamente 1 franco oro = 1,2 dracmas), solamente 9 millones llegaron a las cajas del Estado, es decir el 20 % del préstamo). El banco Rothschild de Francia descontó más de un 10 % de comisión (5 millones), los compradores de títulos (entre los cuales el banco Rothschild), recibieron 7,6 millones como pago anticipado de los intereses para el periodo 1833-1835 (más de un 15 % del monto del préstamo), 12,5 millones (un poco menos del 10 % del préstamo) se pagaron al Imperio Otomano como desagravio por la independencia; Francia, Reino Unidos y Rusia descontaron 2 millones al considerarse que eran acreedores de Grecia; más del 15 % del préstamo, o sea, 7,4 millones, le fueron pagados al rey Otón para cubrir las remuneraciones y los gastos de desplazamiento de su corte, de los dignatarios bávaros que aseguraban la regencia  y de los 3.500 mercenarios reclutados en Baviera, sin olvidar 1 millón destinados a la compra de armas.

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Algunos argumentos para valorar el impacto negativo del TTIP

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En los últimos meses, numerosas organizaciones, asociaciones, grupos ecologistas junto a algunos sindicatos y partidos políticos vienen trabajando con intensidad para mostrar su rechazo al acuerdo de Asociación Trasatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP en sus siglas inglesas) que pretende negociarse hasta su aprobación hacia el año 2016. Fue el Presidente Obama, quien el 12 de febrero de 2013 anunció en un discurso la apertura a la negociación del TTIP y con ello, la existencia de este acuerdo, avanzando desde entonces en secreto y sin transparencia. De hecho, la Comisión Europea ha realizado más de 100 encuentros cerrados con lobbys y multinacionales para negociar aspectos concretos del tratado en secreto y sin información de ningún tipo. Para ello, la UE ha acordado que todos los documentos de las negociaciones estén cerrados al público durante 30 años, una decisión insólita que se acoge a la excepción a la Regla…

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La economía-mundo a finales de la Edad Media

Llevamos ya varios lustros luchando contra la llamada globalización por considerarla cuna de grandes desigualdades entre las personas y las naciones pero este problema no es nuevo en absoluto. Al parecer, siempre que se ha producido un intento de globalización, se han incrementado las desigualdades y es que, en economía, cuando se reparte la tarta, siempre se hace a favor de unos pocos con lo cual la mayoría se queda con tan sólo las migajas mientras la minoría se queda con enormes porciones de la misma. Asi lo escribía Jacques Le Goff para los últimos siglos de la Edad Media:

 

“El siglo XV fue también un período de gran apertura de la economía europea. El gran historiador de este período es Fernand Braudel, quien definió para describirla y explicarla la expresión “economía mundo”. La economía-mundo es la construcción de un espacio en el cual tienen lugar cambios económicos regulares dirigidos por una ciudad o una región central, con el establecimiento de relaciones regulares entre Europa del norte, Flandes y el mundo asiático, y los grandes puertos italianos (Génova, Venecia). En el siglo XIV se habría constituido una economía-mundo europea que en el siglo XV tendría por centro Amberes. Esta organización habrá sido, después de la mundialización romana de la Antigüedad, se habría limitado al mundo mediterráneo, la primera gran mundialización moderna. Como todas las mundializaciones, ésta habría enriquecido en conjunto a las ciudades, las regiones, los grupos sociales, y a las familias que participaron en ella. Pero este enriquecimiento habría tenido como corolario al parecer el empobrecimiento de las víctimas de dichos intercambios. Muchas ciudades habrían visto cómo aumentaba la pauperización y la marginación de una parte importante de su población. Fernand Braudel ha subrayado que la mundialización no se limitaba al orden económico, sino que también se encuentra en el orden político y cultural. En política, la economía-mundo tendría como réplica lo que iba a llamarse el “equilibrio europeo”. Había nacido una Europa de globalización de los intercambios económicos, pero con el agravamiento de las desigualdades sociales y políticas.”

[LE GOFF, Jacques: ¿Nació Europa en la Edad Media?, Tr. Mª José Furió Sancho, Crítica (Barcelona, 2011, 1ª ed. 2003), p. 157]

Amancio Ortega, Inditex: «Tú eres mi esclavo, y sobre ti edifiqué mi imperio».

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Grupo InditexUna frase preferida de los encargados, aleccionados por los enlaces o representantes de Inditex: «Mira, si no estás de acuerdo, ahí están los negros deseando trabajar». —Libro “Amancio Ortega de cero a Zara”. La esfera de los libros, 2004. Pagina 100.

ZaraEsclavituddeMenores

La primera tienda Zara abrió en 1975 en A Coruña (España), lugar en el que inició su actividad el Grupo y en el que se ubican los servicios centrales de la compañía. Sus tiendas, ubicadas siempre en emplazamientos privilegiados, están presentes en más de 400 ciudades en los cinco continentes. Según Wikipedia, y -a mi modo de entender con la merecida cuarentena que pueda tener ésta-: Amancio Ortega Gaona (Busdongo, León, 28 de marzo de 1936) es un empresario español dedicado al sector textil. Es fundador, junto con su exesposa Rosalía Mera, y expresidente del grupo empresarial textil Inditex, cargo…

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“Estos catalanes se van a enterar”

Ataque al poder

untitledLo he dicho en otras ocasiones: tengo que ir con pies de plomo con el tema catalán, ahora resulta que después de escribir Jaque al Virrey y Las mil caras de Jordi Pujol, donde se describía, en 1998, los 18 años de pujolismo en la Generalitat de Catalunya al poner patas arriba el “reinado” de Jordi Pujol, la saga and family, el jaquepartido y allegados. Si alguien me hubiera hecho el mínimo caso se hubiera podido atajar los cambalaches del sector de negocios convergente y sobre todo que los hijos de Pujol no se forraran a cargo del contribuyente. Me llevaron ante los Tribunales de Justicia (el Superior de Cataluña) y me trataron como un chalado insidioso, un calumnioso malintencionado y todo acabó en nada a pesar que me prometían las penas eternas del infierno. Las pruebas documentales les hizo recapacitar. A quien le tocó el Gordo de…

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El niño feliz de Gaza

El Periscopio

niño.gaza

La foto la encontró mi amigo Gonzalo Semprún, y la veo a diario encabezando su twitter.  El niño, que viviendo entre violencia y los escombros que provoca, rescata el marco hueco de un televisor para sonreír a la cámara.

Podría pensarse que es un inconsciente, el chistoso del barrio, o un empecinado ser que apuesta por la felicidad. La variable fundamental es que él no puede resolver el conflicto. Su actitud desafía la barbarie, la denuncia.

Ya sabemos que tendrá momentos de tristeza o miedo cuando se apague el botón inservible del receptor roto, pero éste es cierto. El niño feliz, el niño valiente; la esperanza.

Múltiples focos nos llevan a la actualidad en este comienzo de año, pero he querido iniciarlo con este crío que aprovecha los escasos resquicios que le deja la vida para plantarle cara y luchar por ella. Con una rotundidad sin fisuras.

No lo tiene…

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Yo aborté, y tu mamá también… (Y no sólo en Argentina)

Punts de Vista

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“Iglesia, basura, vos sos la dictadura” y “Ustedes se callaron cuando se los llevaron”, fueron otros estribillos que se dejaron oír a las puertas de la Catedral, en clara alusión a la complicidad de la Iglesia Católica de Argentina con la más sangrienta dictadura que asoló el país entre 1976 y 1983.

Con balas de goma y una gran nube de gas lacrimógeno concluyó el pasado 11 de octubre el Encuentro Nacional de Mujeres que reunió en Mar del Plata a unas 65 mil personas que, de cara a la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, se manifestaron en reclamo del aborto libre y gratuito y exigieron la separación del Estado y la Iglesia.

El antecedente de esta multitudinaria concentración había sido la manifestación que el pasado 3 de junio, bajo el lema Ni Una Menos, tuvo lugar en las principales ciudades del país, con el objetivo de denunciar…

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La dominación política II. La dominación política en tiempos de los faraones.

Lo que seguía sin duda era la necesidad de elegir algún jefe. Desde tiempos inmemoriales, el grupo humano había tenido un jefe -si bien hay que hacer notar que éste, en muchas ocasiones, apenas sí lo ha sido más que nominalmente, casi menos que un primus inter pares sobre todo desde que su fuerza dejó de ser necesaria para el grupo. Para profundizar en este punto, remito al lector interesado al capítulo noveno de Antropología cultural de Marvin Harris- y no veía la necesidad de cambiar las costumbres a pesar que, a medida que pasaba el tiempo, iba absorbiendo más y más prerrogativas e incluso ya no era él quien defendía el grupo sino éste a él pues era él quien tenía las mayores riquezas codiciadas, ahora, por otros grupos.

La vida humana ya no corría mucho peligro frente a las fieras. Se había inventado el arco, el escudo, yelmo y hasta coraza, todo de bronce. En algunas partes del mundo hacía tiempo que ya no se depredaba la naturaleza sino que se la dominaba: se araban los campos, varios tipos de animales habían sido domesticados viviendo en simbiosis con el hombre quien los protegía de sus habituales depredadores a cambio de cederle alguno de sus ejemplares como alimento así como leche, lana y fuerza de trabajo. Otros, en cambio, fueron utilizados como ayuda para la caza y la guerra pues ya los hombres luchaban unos contra otros. Había grupos con riquezas envidiadas por otros que no las tenían, los nómadas querían hacerse con las cosechas de los sedentarios y éstos no estaban dispuestos a compartirla.

Los reyes -ya no jefes, y el cambio es más que semántico- o príncipes se estaban quedando con el oro y las piedras preciosas. En las tumbas de la Edad del Bronce, en contra de lo que sucede durante casi todo el Neolítico, ya existen grandes diferencias entre las de los ricoshombres y el común de las gentes incluidos en este punto a los nómadas quienes, si no conseguían dominar permanentemente las civilizaciones a las que sometían debido precisamente a su carácter nómada, al menos copiaban en la medida de lo posible su estilo de vida.

En las grandes civilizaciones hidráulicas, la diferencia era abismal: desde las inmensas pirámides faraónicas al simple suelo del desierto. El primitivo jefe se había convertido en dios y los sacerdotes eran sus más fieles servidores -antes había sido al revés pero de estas peculiaridades ya hablaremos en el capítulo correspondiente-. Entre  ambos acaparaban la mayor parte de las riquezas y el pueblo trabajaba para ellos sin llegar a conocer muy bien cómo había sucedido aquel cambio probablemente muy lento para que una conciencia no formada históricamente pudiera apreciarlo. Para el fellah egipcio probablemente aquella situación hubiera durado siempre si bien algo quedó en el subconsciente colectivo que comenzó a forjar la mítica Edad del Oro que Cervantes sintetizó a la perfección: “¡Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron el nombre de dorados; y no porque en ellos el oro (que en esta nuestra edad del hierro tanto se estima), se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío[1] así como el jardín del Edén, una época en la cual el hombre no tenía que hacer otra cosa que alargar la mano para coger el fruto deseado, entre otras cosas, porque aún vivía en los árboles en la cálida África cosa que no podía ocurrir en otras partes del mundo colonizada posteriormente por los hombres. Pero estos mitos no pasaron de ahí. Eran otras épocas en la cual los dioses vivían entre los hombres y había gigantes en la tierra, todo un montaje preparado por príncipes y sacerdotes para que el común de las gentes no siguiera indagando en su subconsciente colectivo, comenzaba a funcionar la dominación de tipo ideológico pero esto es tema de otro capítulo.

Los faraones, poco a poco, fueron bajando de su alto pedestal a medida que las intrigas palaciegas fueron demostrando que no eran tales dioses -en la coetánea Ebla, el rey ni siquiera salía de su palacio quizá para que el pueblo no supiera que era un simple mortal y tales prácticas continuaron al menos hasta el tardo imperio romano cuando ni siquiera se podía ver al emperador el rostro dado que incluso en ocasiones sólo estaba presente tras una cortina y eso a pesar que ya el cristianismo se había apoderado del Estado-, que cualquiera no perteneciente a la primitiva familia del faraón y, por tanto, sin sangre divina, podía ocupar su puesto caso de tener la fuerza necesaria para ello. Naturalmente, para legitimar su poder, se casaban con alguna hija del anterior faraón –teoría, por cierto, puesta en duda en los últimos tiempos- y sus sucesores entroncaban en línea directa con los más antiguos reyes del Alto y Bajo Egipto aparte el inventarse nacimientos míticos al estilo del más conocido de Moisés pero que ya había utilizado con anterioridad Sargón de Acad y harían otros muchos líderes con posterioridad para legitimar sus ilegítimas aspiraciones pero la duda no cesaba por ello -naturalmente, como queda insinuado más arriba, el casarse con una hija del rey depuesto, no era exclusiva de Egipto, no hay más que recordar la boda que tuvo Alejandro Magno con Roxana, hija de Darío III, para hacerse coronar heredero de éste-, una duda que fue minando la propia seguridad de los faraones como se puede comprobar siguiendo la historia del arte: en un principio, ellos eran claramente los dioses. Es cierto que había otros pero él era la encarnación de Horus y se representaba en igualdad de condiciones a sus congéneres e, incluso, creo recordar que algunos dioses aparecían de tamaño menor pero, a medida que la propia fe del faraón perdía enteros, él comenzó a ser representado en actitud suplicante ante quienes seguían siendo sus congéneres pero, tras la revolución amarniana encabezada por Amenofis IV -más tarde Akhenatón- ese mínimo de seguridad despareció a pesar de los esfuerzos sacerdotales por mantenerlo al frente del panteón y entonces fueron ellos quienes se desligaron de la monarquía fundando, en sus dominios tebanos, una dinastía propia si bien por poco tiempo. Apareció una nueva que quiso revivir los tiempos del Imperio Antiguo, la época de las grandes pirámides pero era una dinastía que ya no se imponía al pueblo por el carisma divino del faraón sino por el peso de las armas de su guardia y el poder de su creciente burocracia. En realidad había sido un proceso mucho más antiguo pero ya se demuestra en toda su crudeza. Es en la época del Imperio Nuevo cuando aparece este fenómeno tal y como lo heredarían lo Ptolomeos -la dinastía Lágida, sucesora, en Egipto, del gran imperio de Alejandro Magno- y, mas tarde, romanos y árabes. Poco ha cambiado en el país del Nilo en los tres últimos milenios a pesar de las varias fachadas que se han sucedido en el mismo.

[1][I, IX]

Las Agencias calificadoras de neoliberales buenos y malos

El Periscopio

AGENCIASCALIFICACION

Las Agencias de Calificación suben la nota a España, un par de semanas después de que el ministro De Guindos se reúna con ellas en Londres.

Se la bajan a Madrid, a nivel de bono basura, dice el acreditado diario La Razón. Pero lo cierto es que existe una dura negociación, bochornosa según se aprecia en la grabación, en la que los guardias del dinero se interesan hasta por la subvención pública a la Escuela de Tauromaquia. Tema esencial al parecer para conocer la solidez de las inversiones. El País, ay, el País, le dedica -entre otros- un editorial a la decisión de la alcaldesa Manuela Carmena de dejar de pagar a las citadas Agencias y salirse del “master”. Esas cosas no se hacen, dicen, cuando se deben 4.000 millones, gracias a la gestión de dos grandes adalides del PP: Gallardón y Botella.

Malagón Malagón

En 2011 hablamos mucho…

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