Artículo políticamente incorrecto en el Día Internacional de la Mujer

Hay ocasiones en las cuales conviene ser políticamente incorrecto aunque sólo sea para dejar las cosas claras. Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y, como no podía ser de otra forma, ha salido a luz el tema de la Igualdad de hombre y mujer en todos los aspectos algo con lo cual, siento decirlo, no estoy totalmente de acuerdo. Naturalmente que lo estoy en lo que concierne a la absoluta igualdad de Derechos, las mujeres tienen perfecto derecho a ocupar cualquier puesto de trabajo; a no ser molestadas en ellas por el simple hecho de ser mujeres; a acceder a la educación en igualdad de condiciones que los hombres que, a pesar de parecer práctica común en la sociedad occidental (no estoy tan seguro de ello pero, en fin…), no sucede lo mismo en otras muchas sociedades que, en conjunto,, suponen mucho más de la mitad de la población; a no ser violadas ni en la calle ni en sus domicilios y, sobre todo, a que nadie las mate o tan siquiera las maltrate porque las crea de su propiedad y, seguramente, me olvide más de un derecho pero éstos han sido los primeros que me han venido a la mente y, creo, más importantes. No, no discuto ninguno de esos derechos ni de cualquier otro que se me pueda argüir.

De lo que sí estoy en contra es del hecho de que las diferencias entre la mujer y el hombre sean sólo físicas que es el tema al cual se aferran muchas personas a la hora de explicar por qué las mujeres no acceden a determinados empleos al menos de forma tan masiva como en otros. Naturalmente el común de las mujeres no tiene la misma fuerza física que el común de los hombres, por algo existe un cierto dimorfismo sexual en nuestra composición, dimorfismo bastante similar al de los chimpancés pero, en contra, muy inferior al de los gorilas –nuestros dos parientes más cercanos en el reino animal- cuando los machos de esta especie pueden más que doblar el peso de las hembras e, incluso, la proporción muscular en el varón es aún mayor que la diferencia de peso y estatura pueden indicar no obstante las mujeres tienen otras habilidades que pueden compensar estas deficiencias como la mayor resistencia y capacidad de sacrificio. Recuerdo que mi suegra me contaba cómo, cuando llegaba la época de la siega, ellas iban con los hombres para recoger lo cosechado yendo tras ellos haciendo gavillas con el trigo pero, antes de salir de casa, ya se habían levantado antes que ellos y les habían preparado el desayuno y, por si no fuera suficiente, en plena canícula, ellas iban cubiertas de arriba a abajo para no ponerse demasiado morenas –en aquel entonces el bronceado no estaba aún de moda al menos entre determinadas capas de la población- mientras ellos era posible que sólo tuvieran puestos unos pantalones y un sombrero para soportar mejor el calor. Llegaba la hora de la comida y los hombres se sentaban a la sombra mientras las mujeres les servían la comida y, luego, cuando recogían todo y si tenían tiempo, se recostaban un rato para reiniciar la faena con sus maridos, padres o quienes fueran. Al atardecer regresaban al pueblo donde los hombres se  iban al bar o a la plaza para charlar de lo que les apeteciera mientras las mujeres iban a casa a preparar la cena, la comida del día siguiente, recoger y limpiar la casa –si no lo habían hecho por la mañana-, dar de comer a los animales del corral y, luego, servir las cenas a sus maridos, recoger todo y meterse a la cama cuando, quizá, los hombres ya llevaban un largo rato en ella. Es decir, trabajaban mucho más que ellos pues a sus labores tradicionales había que añadir la que hacían en el campo.

No, la mujer no está incapacitada físicamente para la inmensa mayoría de los trabajos y el hecho de que elijan unos en lugar de otros puede que no esté en la diferencia de fuerza física, al fin muchos niños han trabajado y siguen haciendo trabajando en labores penosas disponiendo de menor fuerza bruta que el común de las mujeres.

Si el problema estuviera en las diferente fuerza física, ¿por qué las mujeres y los hombres eligen mayoritariamente un tipo de carreras universitarias en lugar de otras? Y aquí empieza lo políticamente incorrecto.

Ya hace muchos años vengo pensando que las diferencias fundamentales entre unos y otros reside en los condicionamientos biológicos o genéticos. Si hay algo que una mujer no puede delegar en un hombre es el embarazo, el parto y la lactancia de los hijos, eso es algo que las mujeres han hecho siempre –en algunos casos la lactancia ha sido dejada a cargo de otras mujeres en unos casos por no disponer la madre de leche suficiente y, en otros, por simple comodidad o bien para poder tener más hijos, bien es sabido que, en el período de lactancia es más difícil que una mujer quede embarazada aunque no sea imposible ni mucho menos, casos conozco de lo contrario pero, al menos, es una creencia muy extendida- y eso es algo que condiciona su psique como la ha condicionado desde tiempos inmemoriales y no ya de nuestras antecesoras del género homo sino, incluso desde muchos millones de años atrás cuando los primeros mamíferos se movían a hurtadillas entre las patas de los gigantescos dinosaurios. En prácticamente todas las especies que se me ocurren de mamíferos, son las hembras quienes se preocupan de la crianza y sustento de las crías casi en exclusiva, los machos están únicamente para copular y para defender tanto el territorio de caza o de pastoreo y, sobre todo, para evitar que ningún otro macho se acerque a sus hembras, de ahí el acusado dimorfismo sexual de tantas especies que, en el caso de los herbívoros, apenas sí utilizan sus cuernos para defenderse de depredadores sino casi en exclusiva para atacar o defenderse de otros machos de su especie sobre todo cuando son sólo ellos quienes los poseen, caso de los ciervos como he visto en más de un documental en el cual se dejan matar por una manada de lobos sin haber utilizado para nada esas hermosas velas. Distinto es cuando ambos sexos los tiene, como los búfalos que suelen defenderse bien con ellos… pero esto es salirse de nuestro tema.

Como hemos dicho, las mujeres tienen en su código genético la crianza de sus hijos, para ellas eso es lo primordial –ello no obsta para que, dadas determinadas circunstancias, el infanticidio sea practicado mucho más frecuentemente por ellas que por ellos-, y no sólo se encargan de criarlos sino también de enseñarlos a procurarse alimento de ahí que, a la hora de decantarse por una profesión, las mujeres prefieran aquéllas relacionadas con la sanidad, la enseñanza y similares antes que, por ejemplo, a las ingenierías mientras los hombres están abandonado las primeras carreras mencionadas para dedicarse a las segundas y otras donde siguen siendo mayoría a pesar que nadie les impide a unas y a otras elegir otro tipo de carrera y que nadie me venga diciendo que las mujeres prefieren las carreras mencionadas por ser más fáciles, nada de fácil tiene terminar una carrera de Medicina y, si no me equivoco, ya son más las mujeres que las concluyen que hombres y, si vamos a las ingenierías, tengo una prima que, luego de haber acabado su carrera siendo la mejor o una de las mejores de su promoción y teniendo un doctorado cum laude, en lugar de dedicarse a la ingeniera stricto sensu y tras haber recibido varias ofertas de algunas empresas, al final decidió dedicarse a dar clase en el mismo lugar donde se había, entonces, graduado…  claro que ello la hacía quedarse en su lugar de origen –quizá por eso mismo decidió estudiar esa carrera en lugar de otra que la hubiera obligado a desplazarse aunque puede haber otras circunstancias en las cuales no quiero entrar porque son del ámbito privado aparte de especulaciones mías lo mismo que la querencia hacia su lugar de origen- y las mujeres están más apegadas a su patria chica que los hombres aunque esto no tengo muy claro si es biológico o cultural. No, las mujeres eligen un determinado tipo de carrera porque se adecua más a sus condicionamientos genéticos.

Y es que las mujeres y los hombres no sólo nos diferenciamos en que unas tengan vagina y los otros pene ni tampoco en que tengamos mayor o menor fuerza física así como capacidad de sufrimiento. Mujeres y hombres se diferencian también en los condicionamientos que una larguísima evolución ha ido implantando en nuestros genes, ahora bien, también nos diferenciamos del resto de los mamíferos en nuestra potente inteligencia y en tener la capacidad de superar esos condicionamientos, eso es lo que nos hace diferentes, lo que nos hace ver que, a pesar de las diferencias biológicas, podemos ser iguales en derechos independientemente de unas personas se dediquen a unas actividades y otras, a otras.

En otro artículo intentaré explicar cómo hemos llegado hasta este punto y cuáles son las diferencias que nos separan del resto de los animales.

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