¿De verdad quiere la Troika que Grecia pague su deuda?

Luego de pensar muy detenidamente sobre el problema de la deuda en Grecia, estoy convencido de que la Troika no quiere que los griegos paguen la deuda que les tiene en la miseria. Es difícil explicar los motivos que les ha llevado a esta forma de actuar pero no lo es tanto averiguar por qué he llegado a tal conclusión.

Mi padre era ejecutivo en una sucursal bancaria de una pequeña localidad y me explicó que, cuando algún empresario, no podía pagar su préstamo, no intentaban quitarle su negocio porque, a la postre, ¿para qué quería el banco, por ejemplo, una pequeña explotación agropecuaria, que era lo más corriente? Absolutamente para nada y por eso no se molestaban cuando, terminado su crédito, iban a otro banco, pedían un crédito para pagar el anterior y así, de una forma u otra, seguir adelante con su negocio. Lo importante era que siguieran pagando los intereses y no crear morosos.

No tengo la impresión que los acreedores de Grecia tengan esas intenciones, al parecer quieren quedarse con todo lo público pero… ¿para qué?

Cuando comenzó a mencionarse en los medios el problema de la deuda griega, ésta estaba aproximadamente en el 130% del PIB –hay otras cifras, lo mismo que sucede con las que hablaré más adelante, pero ésta es la que más veces he visto impresa- mientras que, ahora, esa deuda se ha transformado en el 170% del PIB más o menos… ¿Es que los griegos han conseguido nuevas formas de financiación? No. en realidad, los griegos siguen debiendo los mismos euros que hace cuatro o cinco años y hasta puede que alguno menos. Entonces, ¿qué ha sucedido?

Muy sencillo. El PIB griego ahora es el 75% de lo que era hace cuatro o cinco años debido fundamentalmente a las políticas mal llamadas austericidas (esta palabra implicaría matar la austeridad cosa que, como es bien sabido, no está sucediendo en ningún país) por lo cual, si suponemos que a principios de esta década, los griegos producían por valor de cien mil millones –estas cifras sólo son ejemplos para hacer más comprensible lo que quiero explicar-, su deuda se elevaría a ciento treinta mil millones pero, si ahora, sólo producen setenta y cinco mil millones, eso implicaría que los ciento treinta mil millones serían el 173% de su PIB que es, mutatis mutandi, lo que deben los griegos –o quienes sean que han provocado esta situación- o, incluso, si se toma como exacta la cifra del 170%, supondría que se habría deducido una pequeña cantidad a pesar de todo.

Es decir, en líneas generales, la deuda griega en estos años no se ha visto aumentada y, si ahora es más complicado pagarla, se debe a las políticas económicas que se han visto obligadas a seguir. En lugar de buscar fórmulas que le permitiera a ese país aumentar su PIB con lo cual sería más fácil pagar la deuda porque, desengañémonos, a este paso llegará un momento que no tendrán forma de pagar siquiera los intereses dado que éstos son más altos que el del resto de los países europeos –olvidémonos de la famosa, hasta hace uno o dos años, prima de riesgo pues, como el PIB, no es más que un punto de referencia, en este caso, del bono alemán por cuanto, cuando en tiempos de Zapatero subió la prima de forma desmesurada no se debió a que la Hacienda española tuviera que pagar unos intereses mayores, simplemente, el bono alemán bajó de cerca del 4% a poco más del 1% y eso implicaba que la prima de riesgo española subiera cerca de trescientos puntos mientras se seguían pagando intereses similares- y, desde luego, de ninguna forma podrán pagar el principal a no ser que hagan como Gran Bretaña tras la guerras napoleónicas que, según recuerda Piketty, durante cerca de un siglo sólo pagó los intereses y nunca l principal… y así se convirtió en la mayor potencia del mundo durante todo el siglo XIX.

Es decir, los acreedores no quieren que los griegos les paguen las deudas, lo que quieren, realmente, es quedarse con Grecia tal cual.

También existe otra posibilidad que, en ocasiones, me parece mucho más acertada aunque he de confesar que, en los últimos años me estoy convirtiendo en un conspiranoico pero, teniendo en cuenta lo que está sucediendo en el mundo en los últimos lustros…

La posibilidad que menciono estaría basada en La doctrina del shock de Naomi Klein y todo no sería más que un aviso a navegantes de lo que les puede suceder a los demás países caso de no adecuarse a lo que manden los mercados financieros… y, claro, mientras se quedan con Grecia y con lo que haga falta.

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