Las subvenciones del PP a la Fundación Francisco Franco.

En este tema llevamos cuarenta años con la misma cantinela (en los cuarenta anteriores no había posibilidad tan siquiera en pensar en ello), ni que gobierne el PP ni que haga lo propio el PSOE se le retiran los fondos ni, lo que es aún más importante, los archivos a tal fundación

Estamos muy acostumbrados a que el Partido Popular ningunee completamente a las víctimas del franquismo. Dejando a 0 euros el presupuesto de la Ley de Memoria Histórica y sentirse orgulloso por ello (como bien dejo claro el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy) las declaraciones de Rafael Hernando, el decir que no hay fosas comunes en nuestro país, etc etc. Conocemos perfectamente como defienden que no sean juzgados torturadores como Billy el Niño, como permiten que siga habiendo calles con nombres de franquistas y monumentos que ensalcen la dictadura.

Por eso no nos ha extrañado la noticia que ha salido hace unos días, en la que se dice que el gobierno de Aznar, entre los años 2000 y 2003, subvención con 150.841 euros (es decir, unos 40.000 al año). Estas subvenciones se dieron no sólo para sus archivos, sino también para la difusión de su documentación. Y…

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La dominación política. III, Grecia y la ciudad-estado

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Mientras en el sur y el este del Mediterráneo seguía la teocracia, al Norte tuvo lugar un notable experimento que, por diversas causas, ha continuado siendo motivo para que grupos utópicos lo considerasen como un ideal a imitar hasta la Commune y, si se me apura, hasta los sucesos de mayo del 68: la ciudad-estado. Resulta aleccionador que, en el lugar donde más se ha tratado de volver a un sistema similar, haya sido en los regímenes más centralistas pues no debemos olvidar tampoco que un origen similar tuvo el movimiento de las Juntas durante la guerra de la Independencia y, posteriormente, el cantonalismo de la Primera República y, si se me apura, la revolución de las Comunidades castellanas contra Carlos V y, sobre todo, sus ministros extranjeros. Y es que la ciudad-estado no fue patrimonio exclusivo de Grecia, se extendió, como mínimo, por las tres penínsulas del Mediterráneo si bien en la italiana no tardaron en ser absorbidas por la Urbs por excelencia y de la Península Ibérica no tenemos testimonios directos pero sí muchos indirectos de griegos y romanos que hacen entrever un régimen similar si bien limitado a las zonas del litoral mediterráneo, aquéllas que más fácilmente se romanizaron. Debido a todo esto, nos vamos a centrar preferentemente en el fenómeno griego como más característico sin olvidar que la cultura sumeria nació en lo que hoy se podría denominar también ciudad-estado y puede que los antiguos nomos egipcios no fuesen sino residuos de tales instituciones si bien no debemos olvidar que tales sucedieron antes de la aparición de las grandes instituciones estatales aunque tampoco se conociera el estado centralista en las tres penínsulas mediterráneas.

Ya desde que entra en la escena histórica, tenemos una serie de estados que se apoderan de la geografía sin que ninguno de ellos parezca ejercer una hegemonía determinada sobre los demás, el mismo mundo cretense, anterior al peninsular, no está unificado, son varias las ciudades que se disputan la primacía pero sin que, al parecer, hubiera guerras entre ellas por cuanto sus zonas urbanas no estaban fortificadas, este fenómeno sólo aparece con el peligro aqueo que, al parecer, terminaría con su independencia pero, cuando Homero nos relata la peripecia común del mundo griego en el asalto a Troya, nos lo representa formando una gran cantidad de estados independientes si bien es cierto que bajo el mandato de los reyezuelos de Micenas (Agamenón) y Esparta (el ofendido Menelao). Se ha discutido mucho sobre si el mundo que representa Homero es el que vivió, sobre los siglos VIII y VII, o bien es un reflejo de antiguas historias: al parecer, fue más lo primero pero las excavaciones y otro tipo de testimonios nos dan a entender la fragmentación política de aquella península con lo cual el fenómeno conocido en los tiempos clásicos tiene una larga tradición. Resumiendo, hasta Filipo de Macedonia (una especie de Sargón de Acad respecto al mundo griego), el mundo griego nunca estuvo unificado al menos que conste para la historia aunque, eso sí, ellos tenían plena conciencia de pertenecer a un único pueblo, un pueblo que tenía dioses y cultos comunes y que se reunía cada cierto tiempo para celebrar sus juegos deportivos durante los cuales (especialmente los olímpicos), al contrario de lo que sucede en la actualidad, se suspendía cualquier tipo de hostilidad entres unas ciudades y otras pues los conflictos internos fueron el tono dominante de aquella historia que, por unas causas u otras, han quedado como un ideal para toda la Humanidad a pesar de las notorias desigualdades que en él existían pero centrémonos en el tema.

descarga            Cuando Grecia sale de la Edad Oscura, se nos aparece como una serie de minúsculos estados todos ellos gobernados por reyes. Ya los aqueos han desaparecido con excepción de Atenas y el mundo jónico (el mundo griego peninsular en la época clásica era más reducido que el actual pero, en cambio, tenía numerosas ciudades independientes en las costas de Asia, ciudades que se incrementarían con las colonias en el oeste mediterráneo) y han sido sustituidos por los dorios: el hierro se ha impuesto al bronce pero las estructuras siguen inmutables. Según Starr: “La polis se desarrolló a finales del siglo VIII a.C. Partiendo de la monarquía tribal, y continuó consolidando sus instituciones en los siguientes 300 años. Fundamentalmente fue la palanca de una organización política consciente y de la colonización griega”[1]. En estas pocas frases nos podemos inspirar para todo el estudio de Grecia hasta Alejandro porque, efectivamente, la monarquía (con excepción de Esparta y algún otro estado de menor importancia) fue abolida para ser substituida por una aristocracia ávida de riquezas y poder. Quizá nada nos pueda ilustrar mejor sobre el tema que la lucha de los pretendientes a la mano de Penélope y el final que éstos tuvieron a manos de Ulises y su hijo. La monarquía, para intentar mantenerse, debió apoyarse en el pueblo y, como siempre que esto ocurre, la aristocracia se unió en una piña dando fin a la monarquía por cuanto en aquel entonces los poderes del Estado no tenían la fuerza que han ido conquistando a través de los tiempos y la monarquía no se adquiría por derecho divino como ocurría en otras partes del mundo. Los nobles, para sentirse seguros y sin estorbos, crearon su propio sistema, una especie de democracia pero sólo para ellos que dejaba por completo desprovistos de derechos a los simples ciudadanos. Fue entonces cuando comenzaron los grandes conflictos sociales. Por aquel entonces no era extraño que los campesinos, endeudados, terminaran, tanto ellos como su familia, en la esclavitud al no poder hacer frente a los intereses usurarios sólo “En Beocia no hubo revueltas sociales, tan características de las ciudades griegas desarrolladas de los siglos III-VI a.C. La causa, desde luego, no fue ‘la estupidez de los cerdos beocios’, como decían despectivamente sus vecinos, los atenienses, sino las características particulares del desarrollo económico de la región […] En Beocia, un agricultor que poseyera aunque fuera una pequeña parcela, con una forma relativamente intensiva de efectuar su labor, podía subsistir“[2]  pero, como nos señala el mencionado autor, eso no sucedía en el resto y, para paliar este problema, el primer sistema que discurrió la aristocracia fue el de fundar colonias y con ello dar nacimiento al poderío marítimo que se mostraría más tarde frente a los persas –aunque quizás fuera al revés, primero el poderío marítimo que se conoce desde la semimítica Creta pasando por los micénicos-. Pero la colonización no era una solución sino un parche que no tardó en servir para otros fines aparte de colocar el excedente de población: también se utilizó para expatriar a los descontentos con el régimen imperante pero todo ello trajo consigo serias disensiones y luchas en el seno de las diferentes ciudades-estado hasta que comenzaron a aparecer los legisladores el más conocido de los cuales fue Solón (el caso de Esparta y Licurgo es distinto y se verá en otro capítulo). Éste abolió las deudas o, al menos, parte de ellas así como impidió la esclavitud por deudas y dividió a los ciudadanos en cuatro clases según su fortuna a efectos fiscales y políticos ya que, las dos primeras clases podían ser electores y elegidos mientras las dos segundas sólo lo primero lo cual, hasta cierto punto, era lógico ya que el ostentar un cargo era considerado como un honor que la ciudad otorgaba al elegido por lo cual éste debía hacer una serie de gastos que sólo estaban al alcance de los más pudientes lo cual era una forma como cualquier otra que tenía la oligarquía para perpetuarse en el poder. Pero las reformas de Solón no fueron del agrado de la mayoría. Como casi siempre que se tira por la calle de en medio, para unos se quedó corto y para otros demasiado largo debido a lo cual, sólo cuatro años duró la tranquilidad en Atenas según palabras de Aristóteles.

Debido a las múltiples tensiones comenzó a aparecer la figura del tirano, una figura denostada por la historiografía oficial por cuanto ésta pertenecía o estaba  sufragada por la aristocracia pero que no lo fue para el resto de los ciudadanos:

 

Para las poleis que la vivieron, la tiranía comportó un gran avance en la consolidación de sus estructuras económicas, sociales y culturales, ante todo, los tiranos atracaron el problema de la crisis agraria y repartieron tierras confiscadas a sus enemigos políticos, prestando semillas y aperos de labranza a los más necesitados y alentando la fundación de colonias por familiares o amigos.

“La paz social que ellos impusieron favoreció y estabilizó al campesinado como clase, futuro puntal de los regímenes isonómicos por aparecer (oligarquías y democracias). Por otra parte, las áreas de aparición del nuevo régimen fueron, sintomáticamente, aquéllas en que la economía urbana estaba mejor implantada”[3].

 

Es decir, seguían una política que hoy denominaríamos socialdemócrata aunque de una forma despótica denegadora de los derechos políticos  pero eso al pueblo no le importaba por cuanto hasta entonces, y que ellos recordaran, no los habían tenido nunca no obstante, de una forma u otra, también las tiranías fueron cayendo siendo reemplazadas nuevamente por la aristocracia pero ésta ya estaba tocada del ala, el pueblo sabía -o intuía- que tenía ciertos derechos, que un griego no podía esclavizar a otro, como mínimo un ateniense o un tebano a otro ateniense u otro tebano, pues todos eran iguales. Naturalmente la aristocracia no pensaba igual y volvieron los conflictos, las luchas, las matanzas…

Tras la expulsión de los tiranos (hecho que se produce casi simultáneamente en todas las ciudades que habían adoptado tal forma de gobierno casi como ha sucedido en nuestros días en Europa, primero la del Sur y luego la del Este) y unos comienzos titubeantes se hizo Clístenes con el poder y comenzaron otras reformas encaminadas a dar mayor protagonismo a las clases populares. Desde aquí, hasta la época de las Guerras del Peloponeso, los ciudadanos atenienses fueron adquiriendo todos la posibilidad de ser también elegidos y no sólo eso, además, cuando ocupaban sus cargos, les era retribuido el tiempo que éste les quitaba para sus asuntos domésticos con un equivalente a nuestro salario base (luego fue algo superior si bien hay que reconocer que en aquel entonces era un porcentaje mayor de la población el que se debía conformar con ese salario para vivir que en la actualidad española) de tal forma que los aristócratas ya no vieron tan ventajoso el ostentado por cuanto no era ya tanto un signo de distinción y los emolumentos muy escasos para ellos además, para evitar cualquier tipo de trampa electoral, se fue generalizando el uso del sorteo, es decir, una vez efectuada la votación, se sacaba de las, podíamos llamar, urnas, los equivalentes de las papeletas electorales hasta cubrir el cupo de las personas necesarias. Este sistema llegó a hacerse extensivo a todo tipo de magistraturas con excepción del de strategós o jefe militar que era elegido según el recuento de votos. De esta forma, Pericles pudo dominar la vida ateniense durante unos veinticinco años. También se introdujo la figura del ostracismo por la cual, cualquier persona acusada de buscar la tiranía, tras un proceso bastante más complicado del que algunos interesados autores han querido dar a entender, podía ser condenado a diez años de destierro pero sin perder sus  propiedades y volviendo al cabo de los mismos, a disfrutar de todos sus derechos civiles.

Naturalmente, hay que hacer algunas precisiones a esta visión de conjunto: sólo los ciudadanos tenían todos los derechos mencionados y, entre éstos, sólo los varones (en realidad, las mujeres no eran consideradas tales luego esta precisión sobra). Era un régimen en el cual la esclavitud tenía una importancia mayor cada vez y éstos, como siempre ha sucedido, carecían de los más mínimos derechos. Por otra parte, estaba el problema de los metecos que ha sido desorbitado por los historiadores tradicionales: estos metecos eran residentes extranjeros, es decir , personas que, debido a su oficio, normalmente mercaderes, o cualquier otra circunstancia, residían temporalmente en Atenas llegando en algunos momentos a formar una colonia considerable: como sucede en todos los estados actuales, éstos no tenían derechos políticos pero esto no es una causa para desprestigiar los logros de la democracia ateniense que sí tuvo otros defectos desde el punto de vista moderno, como el mantenimiento de la esclavitud y el imperialismo de que hizo gala tras las guerras contra los persas aspecto éste que supone, para los mismos historiadores, uno de sus grandes logros.

Una segunda precisión es que tal estado de cosas no fue general a Grecia, donde solían dominar las oligarquías como fue en Beocia o bien el caso excéntrico de Esparta. En cuanto a las oligarquías, ya hemos dicho, en líneas generales, cómo funcionaban y de Esparta nos ocuparemos en otro capítulo como ya ha sido señalado.

La tercera precisión es que estos sistemas -a excepción del sempiterno espartano- fueron trasplantados con mayor o peor fortuna a las colonias que, caso paradójico en la historia de este tipo de dominación, fueron en su casi totalidad independientes de la ciudad que les dio origen aunque mantuvieran con ella lazos fraternales pero no siempre y a ella trasladaron sus instituciones.

[1] STARR, Chester G.: “Historia del Mundo Antiguo”. Tr. ed. ing. 1965: E. Benítez. Akal. Madrid, 1974, pp. 232-233

[2] STRUVE, V. V.: “Historia de la antigua Grecia” Tr. ed rus. 1956: M. Caplpan y Equipo Editorial. Akal. Madrid, 1974, 4ª ed.: 1981, p , 152]

[3] TRONCOSO: El genio griego,  Información y Revistas. Madrid, 1988. p. 17

Artículo políticamente incorrecto en el Día Internacional de la Mujer

Hay ocasiones en las cuales conviene ser políticamente incorrecto aunque sólo sea para dejar las cosas claras. Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y, como no podía ser de otra forma, ha salido a luz el tema de la Igualdad de hombre y mujer en todos los aspectos algo con lo cual, siento decirlo, no estoy totalmente de acuerdo. Naturalmente que lo estoy en lo que concierne a la absoluta igualdad de Derechos, las mujeres tienen perfecto derecho a ocupar cualquier puesto de trabajo; a no ser molestadas en ellas por el simple hecho de ser mujeres; a acceder a la educación en igualdad de condiciones que los hombres que, a pesar de parecer práctica común en la sociedad occidental (no estoy tan seguro de ello pero, en fin…), no sucede lo mismo en otras muchas sociedades que, en conjunto,, suponen mucho más de la mitad de la población; a no ser violadas ni en la calle ni en sus domicilios y, sobre todo, a que nadie las mate o tan siquiera las maltrate porque las crea de su propiedad y, seguramente, me olvide más de un derecho pero éstos han sido los primeros que me han venido a la mente y, creo, más importantes. No, no discuto ninguno de esos derechos ni de cualquier otro que se me pueda argüir.

De lo que sí estoy en contra es del hecho de que las diferencias entre la mujer y el hombre sean sólo físicas que es el tema al cual se aferran muchas personas a la hora de explicar por qué las mujeres no acceden a determinados empleos al menos de forma tan masiva como en otros. Naturalmente el común de las mujeres no tiene la misma fuerza física que el común de los hombres, por algo existe un cierto dimorfismo sexual en nuestra composición, dimorfismo bastante similar al de los chimpancés pero, en contra, muy inferior al de los gorilas –nuestros dos parientes más cercanos en el reino animal- cuando los machos de esta especie pueden más que doblar el peso de las hembras e, incluso, la proporción muscular en el varón es aún mayor que la diferencia de peso y estatura pueden indicar no obstante las mujeres tienen otras habilidades que pueden compensar estas deficiencias como la mayor resistencia y capacidad de sacrificio. Recuerdo que mi suegra me contaba cómo, cuando llegaba la época de la siega, ellas iban con los hombres para recoger lo cosechado yendo tras ellos haciendo gavillas con el trigo pero, antes de salir de casa, ya se habían levantado antes que ellos y les habían preparado el desayuno y, por si no fuera suficiente, en plena canícula, ellas iban cubiertas de arriba a abajo para no ponerse demasiado morenas –en aquel entonces el bronceado no estaba aún de moda al menos entre determinadas capas de la población- mientras ellos era posible que sólo tuvieran puestos unos pantalones y un sombrero para soportar mejor el calor. Llegaba la hora de la comida y los hombres se sentaban a la sombra mientras las mujeres les servían la comida y, luego, cuando recogían todo y si tenían tiempo, se recostaban un rato para reiniciar la faena con sus maridos, padres o quienes fueran. Al atardecer regresaban al pueblo donde los hombres se  iban al bar o a la plaza para charlar de lo que les apeteciera mientras las mujeres iban a casa a preparar la cena, la comida del día siguiente, recoger y limpiar la casa –si no lo habían hecho por la mañana-, dar de comer a los animales del corral y, luego, servir las cenas a sus maridos, recoger todo y meterse a la cama cuando, quizá, los hombres ya llevaban un largo rato en ella. Es decir, trabajaban mucho más que ellos pues a sus labores tradicionales había que añadir la que hacían en el campo.

No, la mujer no está incapacitada físicamente para la inmensa mayoría de los trabajos y el hecho de que elijan unos en lugar de otros puede que no esté en la diferencia de fuerza física, al fin muchos niños han trabajado y siguen haciendo trabajando en labores penosas disponiendo de menor fuerza bruta que el común de las mujeres.

Si el problema estuviera en las diferente fuerza física, ¿por qué las mujeres y los hombres eligen mayoritariamente un tipo de carreras universitarias en lugar de otras? Y aquí empieza lo políticamente incorrecto.

Ya hace muchos años vengo pensando que las diferencias fundamentales entre unos y otros reside en los condicionamientos biológicos o genéticos. Si hay algo que una mujer no puede delegar en un hombre es el embarazo, el parto y la lactancia de los hijos, eso es algo que las mujeres han hecho siempre –en algunos casos la lactancia ha sido dejada a cargo de otras mujeres en unos casos por no disponer la madre de leche suficiente y, en otros, por simple comodidad o bien para poder tener más hijos, bien es sabido que, en el período de lactancia es más difícil que una mujer quede embarazada aunque no sea imposible ni mucho menos, casos conozco de lo contrario pero, al menos, es una creencia muy extendida- y eso es algo que condiciona su psique como la ha condicionado desde tiempos inmemoriales y no ya de nuestras antecesoras del género homo sino, incluso desde muchos millones de años atrás cuando los primeros mamíferos se movían a hurtadillas entre las patas de los gigantescos dinosaurios. En prácticamente todas las especies que se me ocurren de mamíferos, son las hembras quienes se preocupan de la crianza y sustento de las crías casi en exclusiva, los machos están únicamente para copular y para defender tanto el territorio de caza o de pastoreo y, sobre todo, para evitar que ningún otro macho se acerque a sus hembras, de ahí el acusado dimorfismo sexual de tantas especies que, en el caso de los herbívoros, apenas sí utilizan sus cuernos para defenderse de depredadores sino casi en exclusiva para atacar o defenderse de otros machos de su especie sobre todo cuando son sólo ellos quienes los poseen, caso de los ciervos como he visto en más de un documental en el cual se dejan matar por una manada de lobos sin haber utilizado para nada esas hermosas velas. Distinto es cuando ambos sexos los tiene, como los búfalos que suelen defenderse bien con ellos… pero esto es salirse de nuestro tema.

Como hemos dicho, las mujeres tienen en su código genético la crianza de sus hijos, para ellas eso es lo primordial –ello no obsta para que, dadas determinadas circunstancias, el infanticidio sea practicado mucho más frecuentemente por ellas que por ellos-, y no sólo se encargan de criarlos sino también de enseñarlos a procurarse alimento de ahí que, a la hora de decantarse por una profesión, las mujeres prefieran aquéllas relacionadas con la sanidad, la enseñanza y similares antes que, por ejemplo, a las ingenierías mientras los hombres están abandonado las primeras carreras mencionadas para dedicarse a las segundas y otras donde siguen siendo mayoría a pesar que nadie les impide a unas y a otras elegir otro tipo de carrera y que nadie me venga diciendo que las mujeres prefieren las carreras mencionadas por ser más fáciles, nada de fácil tiene terminar una carrera de Medicina y, si no me equivoco, ya son más las mujeres que las concluyen que hombres y, si vamos a las ingenierías, tengo una prima que, luego de haber acabado su carrera siendo la mejor o una de las mejores de su promoción y teniendo un doctorado cum laude, en lugar de dedicarse a la ingeniera stricto sensu y tras haber recibido varias ofertas de algunas empresas, al final decidió dedicarse a dar clase en el mismo lugar donde se había, entonces, graduado…  claro que ello la hacía quedarse en su lugar de origen –quizá por eso mismo decidió estudiar esa carrera en lugar de otra que la hubiera obligado a desplazarse aunque puede haber otras circunstancias en las cuales no quiero entrar porque son del ámbito privado aparte de especulaciones mías lo mismo que la querencia hacia su lugar de origen- y las mujeres están más apegadas a su patria chica que los hombres aunque esto no tengo muy claro si es biológico o cultural. No, las mujeres eligen un determinado tipo de carrera porque se adecua más a sus condicionamientos genéticos.

Y es que las mujeres y los hombres no sólo nos diferenciamos en que unas tengan vagina y los otros pene ni tampoco en que tengamos mayor o menor fuerza física así como capacidad de sufrimiento. Mujeres y hombres se diferencian también en los condicionamientos que una larguísima evolución ha ido implantando en nuestros genes, ahora bien, también nos diferenciamos del resto de los mamíferos en nuestra potente inteligencia y en tener la capacidad de superar esos condicionamientos, eso es lo que nos hace diferentes, lo que nos hace ver que, a pesar de las diferencias biológicas, podemos ser iguales en derechos independientemente de unas personas se dediquen a unas actividades y otras, a otras.

En otro artículo intentaré explicar cómo hemos llegado hasta este punto y cuáles son las diferencias que nos separan del resto de los animales.

¿Por qué se sublevaron los militares en 1936?

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Cuando hablamos de quiénes fueron quienes dieron comienzo a la Guerra Civil, sólo nos queda una respuesta: quienes dieron los primeros disparos sublevándose contra el poder constituido cuando una de sus obligaciones era precisamente salvaguardar ese poder. Mucho se ha escrito al respecto, multitud de páginas emborronadas intentando justificar lo injustificables: el Ejército debe defender a la patria contra sus enemigos y, obviamente, incluso aceptando esa teoría absurda del “enemigo interior”, ese tal enemigo no podía ser en ningún caso el propio Gobierno.

Ciertamente para que una parte importante del Ejército se subleve, debe haber alguna circunstancia que lo motive si bien todas las que han esgrimido sus defensores son espurias: ni media España quería matar a la otra media como dijera, entre otros, Gil Robles y recogiera más adelante Ricardo de la Cierva[1], el “historietógrafo oficial del régimen del 18 de julio”, según le califica Alberto Reig Tapia, ni existía ningún tipo de complot comunista según intentaron justificar algunos de los sublevados mediante panfletos falsificados al estilo de Los protocolos de los sabios de Sión que tanto hicieron para justificar la Solución Final de Hitler, ni tampoco nadie en aquellos momentos de 1936 pensó que aquella guerra era una continuación de la que se habría iniciado en Asturias casi dos años antes. Sí es cierto que, durante la campaña electoral que dio la victoria a la coalición del Frente Popular, la derecha “contrarrevolucionaria”, como se llamó a sí misma,  habló de que aquello no volviera a repetirse, no que se hubiera comenzado una guerra en octubre de 1934.

Podemos entender que muchos de quienes se rebelaron se hubieran creído la propaganda sobre el supuesto complot comunista teniendo en cuenta el precedente asturiano pero también hemos de saber que la mayor parte de quienes prepararon y/o encabezaron la rebelión tenían motivos personales para estar molestos con la República por varias causas: así tendríamos que el primer rebelde, el general Sanjurjo quien debería encabezar el gobierno que saldría de la sublevación y que ya había intentado hacer lo propio en 1932, había sido el último Director General de la Guardia Civil de la Monarquía a la cual no ayudó en sus postreros momentos sino que se puso al servicio del Gobierno Provisional desde un primer momento pero, tras los sucesos de Castillblanco donde fueron asesinados cuatro guardias civiles, los compañeros de éstos:

“Casi antes de que el gobierno hubiera tenido tiempo de apaciguar las cosas de Castillblanco, los hombres de Sanjurjo se habían tomado una venganza sangrienta que había causado la muerte a dieciocho personas. Tres días después de Castillblanco la Guardia Civil mató a dos trabajadores e hirió a otros tres en Zalamea de la Serena (Badajoz). Dos días más tarde un huelguista fue muerto a tiros y otro resultó herido en Calzada de Calatrava y un huelguista fue disparado en Puertollano (ambos pueblos en Ciudad Real), a la vez que hubo dos huelguistas muertos y once heridos en Épila (Zaragoza) y dos muertos más y diez heridos en Teresa (Valencia). El 5 de enero tuvo lugar la más atroz de estas acciones cuando veintiocho guardias civiles abrieron fuego contra una manifestación pacífica en Arnedo, pequeña villa de la provincia de Logroño, en el norte de Castilla. A finales de 1931 numerosos trabajadores fueron despedidos de la fábrica local de calzado en Arnedo por pertenecer a la UGT. Durante una protesta pública, la Guardia Civil disparó y mató a un trabajador y cuatro espectadoras, una de las cuales era una mujer embarazada, de veintiséis años, cuyo hijo de dos años también resultó muerto. Las balas hirieron a otras cincuenta personas, entre ellas gran número de mujeres y niños, algunos de muy corta edad. Durante los días siguientes otras cinco personas murieron a causa de sus heridas y a muchas tuvieron que amputarles alguna extremidad, entre ellas un niño de cinco años y una viuda con seis hijos[2]“.

Por si no fuera suficiente esta actitud de la “Benemérita”, el propio Sanjurjo habría hecho unas declaraciones muy poco afortunadas:

“El general Sanjurjo se indignó al saber que por la obligación de ir a Castilblanco no podría participar en un gran acto social en Zaragoza, donde debía figurar entre los testigos de la novia en la boda de la hija del vizconde de Escoriaza. El 2 de enero, cuando Sanjurjo llegó al pueblo, ocupado por un numeroso destacamento de guardias civiles, el oficial de mando señaló a los cerca de 100 prisioneros con estas palabras: «Vea usted aquí a los criminales; ¡mire usted qué cara tienen!». A lo que Sanjurjo respondió: «¿Pero no los han matado?». Trataron a los prisioneros con inconcebible brutalidad. Los tuvieron siete días y siete noches, desnudos de cintura para arriba, a una temperatura por debajo de cero grados, y los obligaron a permanecer de pie con los brazos en alto. Si caían al suelo la emprendían con ellos a culatazos. Algunos murieron de neumonía. Al hablar con los periodistas durante el funeral de los guardias asesinados, Sanjurjo acusó de todo lo ocurrido a Margarita Nelken [diputada extremeña]. Lamentó que se le hubiera permitido ser diputada parlamentaria «siendo extranjera y judía, circunstancia ésta que le daba una particular calidad como espía». A continuación comparó a los trabajadores de Castilblanco con las tribus de moros contra las que había combatido en Marruecos, y señaló: «En un rincón de la provincia de Badajoz hay un foco rifeño». Proclamó mendazmente que, desde el desastre de Anual, ocurrido en julio de 1921, en el que 9.000 soldados perdieron la vida, «ni en Monte Arruit, en la época del derrumbamiento de la Comandancia de Melilla, los cadáveres de los cristianos fueron mutilados con un salvajismo semejante»”[3].

Obviamente, tras todo esto, fue destituido como Director General de la Guardia Civil para ser designado como Director General de Carabineros, un puesto bastante inferior. A partir de ese momento, comenzaría a conspirar contra la República no dejando de hacerlo tras el indulto promulgado por uno de los gobiernos de Lerroux, hasta el día de su muerte producido, según su piloto, porque se empeñó en llevar una maleta con todas sus medallas lo cual impediría que el pequeño avión tomara altura con la suficiente prontitud para evitar los árboles.

A Queipo de Llano le sucedió algo parecido aunque éste, al parecer, había sido prorrepublicano hasta el mismo 1936 aunque lo de conspirador le venía en el ADN ya que hizo lo propio contra la Dictadura sin, al parecer, graves consecuencias. También fue nombrado Director General de la Guardia Civil pero, primero, su consuegro, Alcalá Zamora, fue destituido como presidente de la República y, poco después, él también vio cómo era relegado de su puesto al frente de la Guardia Civil para ponerle al frente los Carabineros. Él también utilizó este argumento para unirse a los conspiradores que nunca se fiaron mucho de él a pesar de su papel destacado en la represión en Andalucía y provincias colindantes que quedaron pronto bajo su férula.

La reforma militar de Azaña así como, sobre todo, la revisión de los ascensos logrados en Marruecos, también hicieron varios conspiradores: así, Mola vería rebajado su categoría de general de división a general de brigada mientras el propio Franco, aunque no perdiera esa categoría, veía cómo era relegado a los últimos puestos del escalafón pero es que éste, luego de haber tocado el más alto cargo que entonces podía tener un militar como tal, Jefe del Estado Mayor, era enviado a Canarias como Comadante General que no es que fuera un cargo de poca categoría pero sí de escasa relevancia y, sobre todo, alejado de la Península.

Otros varios altos cargos vieron cómo sus carreras se veían retrasadas debido a las revisiones de los ascensos de los africanistas pero no vamos a decir que éste fuera el motivo principal de la sublevación aunque sí lo fuera el de sus cabecillas. Las causas de la rebelión militar fueran muchas y muy diferentes pero sobre estos temas ya hablaremos otro día.

[1] DE LA CIERVA, Ricardo: Historia básica de la España actual, 374-375

[2] PRESTON, Paul: La Guerra Civil española, p. 68

[3] PRESTON, Paul: El holocausto español, p. 38

El programa del Frente Popular

descargaLos partidos republicanos Izquierda Republicana, Unión Republicana y el Partido Socialista en representación del mismo y de Unión General de Trabajadores, Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Partido Obrero de Unificación Marxista, Partido Comunista, Partido sindicalista, sin perjuicio de dejar a salvo los postulados de sus doctrinas han llegado a comprometer un plan político común que sirva de fundamento y cartel a la coalición y a sus respectivas fuerzas en la inmediata contienda electoral y de norma de gobierno que habrán de desarrollar los partidos republicanos de izquierda con el apoyo de las fuerzas obreras en caso de victoria. Declaran ante la opinión pública sus bases y los límites de coincidencia política y además la ofrecen a la consideración de las restantes organizaciones republicanas y obreras por si estiman conveniente a los intereses nacionales de la República venir a integrar el bloque de izquierdas que debe luchar frente a la reacción en las elecciones generales de diputados a Cortes.

I

Como supuesto indispensable de paz pública, los partidos coaligados se comprometen.

  1. A conceder por ley una amplia amnistía de los delitos políticos sociales cometidos posteriormente a noviembre de 1935, aunque no hubieran sido considerados como tales por los Tribunales. Alcanzará también a aquellos de igual carácter no comprendidos en la Ley de 24 de abril de 1934. Se revisarán con arreglo a la Ley las sentencias pronunciadas en aplicación indebida de la de vagos por motivo de carácter político. Hasta tanto que se habiliten las instituciones que en dicha ley se prescriben se restringirá la aplicación de la misma y se impedirá que, en lo sucesivo, se utilice para perseguir ideas o actuaciones políticas.
  2. Los funcionarios y empleados públicos que hayan sido objeto de suspensión, traslados o separación, acordado sin garantía de expediente o por motivos de persecución política, serán repuestos en sus destinos.

El gobierno tomará las medidas necesarias para que sean readmitidos en sus respectivos puestos los obreros que hubiesen sido despedidos por sus ideas o con motivo de huelgas políticas en todas las corporaciones públicas, en las empresas gestoras de servicios públicos y en todas aquellas en las que el Estado tenga vínculo directo.

Por lo que se refiere a las empresas de carácter privado, el Ministerio de Trabajo adoptará las disposiciones conducentes a la discriminación de todos los casos de despido que hubieran sido fundados en un motivo político-social y que serán sometidos a los Jurados Mixtos para que éstos amparen en su derecho con arreglo a la legislación anterior a noviembre de 1933 a quienes hubieran sido indebidamente eliminados.

  1. Se promulgará una ley concediendo a las familias de las víctimas producidas por hechos revolucionarios o por actos ilegales de la autoridad y la fuerza pública en la represión, la adecuada reparación del daño inferior a las personas

II

En defensa de la libertad y de la justicia, misión esencial del Estado republicano y de su régimen constitucional, los partidos coaligados:

  1. Restablecerán el imperio de la constitución. Serán reclamadas las transgresiones cometidas contra la ley fundamental. Y la Ley Orgánica del Tribunal de Garantías habrá de ser objeto de reforma, a fin de impedir que la defensa de la Constitución resulte encomendada a conciencias formadas en una convicción o en un interés contrario a la salud del régimen.
  2. Se procederá a dictar las Leyes orgánicas prometidas por la Constitución, que son necesarias para su normal funcionamiento, y especialmente las Leyes provincial y municipal que deberán inspirarse en el respeto más riguroso a los principios contenidos en aquélla. Se procederá por las Cortes a la reforma de su Reglamento, modificando la estructura y función con el auxilio de los organismos técnicos a ellas incorporados los trámites formativos de las Leyes.
  3. Se declara en todo su vigor el principio de autoridad, pero se compromete su ejercicio sin mengua de las razones de libertad y justicia. Se revisará la Ley de Orden Público para que, sin perder nada de su eficacia defensiva, garantice mejor al ciudadano contra la arbitrariedad del poder, adoptándose también las medidas necesarias para evitar las prórrogas abusivas de los estados de excepción.
  4. Se organizará una justicia libre de los viejos motivos de jerarquía social, privilegio económico y posición política. La justicia, una vez reorganizada, será dotada de las condiciones de independencia que promete la Constitución. Se simplificarán los procedimientos en lo civil. Se imprimirá mayor rapidez al recurso ante los Tribunales contencioso-administrativos, ampliando su competencia, y se rodeará de mayores garantías al inculpado en lo criminal. Se limitarán los fueros especiales, singularmente los correspondientes a los delitos netamente militares, y se humanizará el régimen de prisiones aboliendo malos tratos e incomunicaciones no decretadas judicialmente.
  5. Los casos de violencia de los agentes de la fuerza pública, acaecidos bajo el mando de los gobiernos reaccionarios, aconsejan llevar a cabo la investigación de responsabilidades concretas hasta el esclarecimiento de la culpa individual y su castigo. Se procederá a encuadrar las funciones de cada Instituto dentro de las finalidades de su respectivo Reglamento. Serán seleccionados sus mandos y se sancionará con la separación del servicio a todo agente que haya incurrido en malos tratos o parcialidad política. El Cuerpo de Vigilancia se reorganizará con funcionarios aptos y de cumplida lealtad al régimen.
  6. Se revisarán las faltas de disciplina de los funcionarios, estableciendo sanciones graves para toda negligencia o abuso en favor de intereses políticos o en daño del Tesoro Público.

III

Los republicanos no aceptan el principio de la nacionalización de la tierra y su entrega gratuita a los campesinos, solicitada por los delegados del Partido Socialista. Consideran convenientes las siguientes medidas, en que se proponen la redención del campesino y del cultivador medio y pequeño, no sólo por ser obra de justicia, sino porque constituye la base más firme de reconstrucción económica nacional.

  1. Como medidas de  auxilio al cultivador directo: Rebaja de impuestos y tributos. Represión especial de la usura. Disminución de rentas abusivas. Intensificación del crédito agrícola. Revalorización de los productos de la tierra, especialmente del trigo y demás cereales, adoptando medidas para la eliminación del intermediario y para evitar la confabulación de los harineros. Estímulo del comercio de exportación de productos agrícolas.
  2. Como medidas para mejorar las condiciones de la producción agrícola: se organizarán enseñanzas agrícolas y se facilitarán auxilios técnicos por el Estado. Se trazarán otros planes de sustitución de cultivos e implantación de otros nuevos con la ayuda técnica y económica de la Administración pública. Fomento de los pastos, ganadería y repoblación forestal. Obras hidráulicas y obras de puesta de riego y transformación de éstas para regadío. Caminos y construcciones rurales.
  3. Como medidas para la reforma de la propiedad de la tierra: Derogación inmediata de la vigente ley de Arrendamientos. Remisión de los desahucios practicados. Consolidación en la propiedad, previa liquidación, a los arrendatarios antiguos y pequeños. Se dictará nueva ley de Arrendamientos que asegure: La estabilidad en la tierra. La modicidad en la renta susceptible de revisión. La prohibición de subarriendos y sus formas encubiertas. La indemnización de mejoras útiles y necesarias, llevadas a cabo por el arrendatario haciéndolas efectivas antes de que el cultivador abandone el predio. Y el acceso a la propiedad de la tierra que se viniera cultivando durante cierto tiempo.

Estimulará las formas de cooperación y fomentará la explotación colectiva. Llevará a cabo una política de asentamientos de familias campesinas, dotándolas de los auxilios técnicos y financieros precisos. Dictará normas para el rescate de bienes comunales. Derogará la ley que acordó la devolución y el pago de las fincas de la nobleza

IV

Nuestra industria no se podrá levantar de la depresión en que se encuentra si no se procede a ordenar todo el complejo sistema de protecciones que el Estado dispensa, según criterio estricto de coordinada subordinación al interés general de la economía. En consecuencia, procede:

  1. Dictar una ley o sistema de leyes que fije las bases de la protección a la industria, comprendiendo las arancelarias, exenciones fiscales, métodos de coordinación, regulación de mercados y demás medios de auxilio que el estado dispense, en interés de la producción nacional, promoviendo el saneamiento financiero de las industrias, a fin de aligerar cargas de especulación que, gravando su rentabilidad, entorpecen su desenvolvimiento.
  2. Crear instituciones de investigación económica y técnica donde no sólo el Estado pueda adquirir elementos para su dirección política, sino también los empresarios, para mejor regir sus iniciativas.
  3. Adoptar aquellas medidas necesarias de especial protección a la pequeña industria y al pequeño comercio.
  4. Levantar la actividad de nuestras industrias fundamentales, mediante un plan de obras públicas a que luego se alude, urbanizaciones y saneamientos de la población rural en el que se calcularán de antemano los materiales que se han de consumir y sus precios, a fin de asegurar la rentabilidad de estas obras.

V

Los republicanos consideran las obras públicas no sólo como medio de realizar los servicios habituales del Estado, o como mero método circunstancial o imperfecto de atender al paro, sino come medio potente para encauzar el ahorro hacia las más poderosas fuentes de riqueza y progreso, desatendidas por la iniciativa de los empresarios.

  1. Se llevarán a cabo grandes planes de construcciones de viviendas, urbanas y rurales, servicios cooperativos y comunales, puertos, vías de comunicación, obras de riego e implantación de regadío y transformación de terrenos.
  2. Para llevarlas a cabo se procederá a una ordenación legislativa y administrativa que garantice la utilidad de las obras, su buena administración y la contribución a las mismas de los intereses privados, directamente favorecidos.

Los republicanos no aceptan el subsidio de paro solicitado por la representación obrera. Entienden que las medidas de política agraria, las que se han de llevar a cabo en el ramo de la industria, las obras públicas y, en suma, todo el plan de reconstrucción nacional, cumplen no sólo su finalidad propia, sino el cometido esencial de absorber el paro.

VI

La hacienda y la banca tienen que estar al servicio del empeño de reconstrucción nacional, sin desconocer que fuerzas tan sutiles como la del crédito no se pueden forzar por métodos de coacción, ni estimular fuera del campo seguro de aplicaciones provechosas y empleo remunerador.

No aceptan los partidos republicanos las medidas de nacionalización de la banca, propuestas por los partidos obreros. Conocen sin embargo que nuestro sistema bancario requiere ciertos perfeccionamientos si ha de cumplir la misión que le está encomendada en la reconstrucción económica de España. Como mera enumeración ejemplar señalamos las siguientes medidas:

  1. Dirigir el Banco de España, de modo que cumpla su función de regular el crédito conforme exija el interés de nuestra economía, perdiendo su carácter de concurrrente de los bancos y liquidando sus inmovilizaciones.
  2. Someter a la banca privada a reglas de ordenación que favorezcan su liquidez sobre los principios clásicos que ha puesto de nuevo en relieve la experiencia de las últimas crisis, a fin de afirmar la garantía de los depositantes y el servicio de las necesidades financieras de la política de reconstrucción económica que aquí se promete.
  3. Mejorar el funcionamiento de las Cajas de Ahorro para que cumplan su papel en la creación de capitales, dictando también aquellas medidas necesarias para proteger al ahorro privado y de responsabilidad de lso promotores y gestores de toda clase de compañías.

Respecto a la hacienda, se comprometen a llevar a cabo una reforma fiscal dirigida a la mayor flexibilidad de los tributos y a la más equitativa distribución de las cargas públicas, evitando el empleo abusivo del crédito público en finalidades de consumo

  1. Se revisará a fondo la tributación directa, detenida en su desarrollo normal, reorganizándola sobre bases progresivas.
  2. Se reformará la tributación indirecta, buscando la coordinación del gasto privado con el gravamen del consumo.
  3. Se perfeccionará la Administración fiscal para que sirva de instrumento eficaz a la nueva política tributaria.

VII

La República que conciben los partidos republicanos no es una república dirigida por motivos sociales y económicos de clase, sino un régimen de libertad democrática impulsada por motivos de interés público y progreso social. Pero, precisamente por esa decidida razón, la política republicana tiene el deber de llevar las condiciones morales y materiales de los trabajadores hasta el límite máximo que permita el interés general de la producción, sin reparar fuera de este tope en cuantos sacrificios hayan de imponerse a todos los privilegios sociales y económicos.

No aceptan los partidos republicanos el control obrero solicitado por la representación del Partido Socialista. Convienen en:

  1. Restablecer la legislación social en la pureza de sus principios, para lo cual dictarán las disposiciones necesarias a fin de dejar sin efecto aquellas que desvirtúen su recto sentido de justicia, revisando las sanciones restablecidas con objeto de asegurar el más leal cumplimiento de las leyes sociales.
  2. Reorganizar la jurisdicción de trabajo en condiciones de independencia, a fin, no sólo de que las partes interesadas adquieran conciencia de la imparcialidad de sus resoluciones, sino también para que en ningún caso los motivos de interés general de la producción queden sin la valoración debida.
  3. Rectificar el proceso de derrumbamiento de los salarios del campo, verdaderos salarios de hambre, fijando salarios mínimos, a fin de asegurar a todo trabajador una existencia digna, y creando el delito de envilecimiento del salario, perseguido de oficio ante los Tribunales.

Aunque la política de reconstrucción económica debe conducir a la absorción del paro, es menester además organizar administrativa y técnicamente la lucha, estableciendo los servicios que sean necesarios de estadística, clasificación, oficinas de colocación y Bolsas de Trabajo, y preocupación de modo especial del paro en la juventud sin olvidar también las instituciones de previsión y seguro que, prometidas por la Constitución, deben disponerse a ensayo sobre bases de tipo social.

Los republicanos han de dedicar a la Asistencia pública, Beneficencia y Sanidad la atención que merecen, en todo pueblo civilizado, sin regatear sacrificios. Unificación, bajo la dirección del estado, de las diversas instituciones de fundación privada, totalizando sus recursos, sin perjuicio del respeto a la voluntad del fundador.

VIII

La República tiene que considerar la enseñanza como atributo indeclinable del estado, en el superior empeño de conseguir en la suma de sus ciudadanos el mayor grado de conocimiento y, por consiguiente, el más amplio nivel moral, por encima de razones confesionales y de clase social:

  1. Impulsarán, con el ritmo de los primeros años de la República, la creación de escuelas de Primera enseñanza, estableciendo cantinas, roperos, colonias escolares y demás instituciones complementarias. Se ha de se someter a la enseñanza privada a vigilancia, en interés de la cultura, análoga a la que se ejercite cerca de las escuelas públicas.
  2. Crearán las enseñanzas medias y profesionales que sean necesarias para dar instrucción a todos los ciudadanos, en condición de recibir la de estos grados.
  3. Concentrarán las enseñanzas universitarias y superiores para que puedan ser debidamente servidas.
  4. Pondrán en ejecución los métodos necesarios para asegurar el acceso a la enseñanza media y superior a la juventud obrera, y en general a los estudiantes seleccionados por su capacidad.

Los partidos coaligados repondrán en su vigor la legislación autonómica votada por las Cortes Constituyentes y desarrollarán los principios autonómicos consignados en la Constitución.

Se orientará la política internacional en un sentido de adhesión a los principios y métodos de la Sociedad de las Naciones.

Madrid, 15 de enero de 1936.

[BROUÉ, Pierre: La revolución española (1931-1939), pp. 184-193]

A vueltas con el populismo por Javier Franzé

El triunfo de Trump ha terminado de galvanizar el discurso antipopulista en España. Es un mismo discurso de gran circulación, presente en distintos medios masivos y enunciado por partidos, actores e intelectuales diversos. Sus puntos centrales definen el populismo así:

1. Puede ser de izquierda o de derecha, pero en cualquier caso es extremo y como los extremos se tocan, ambos son similares.

2. Es intolerante porque decide quién es parte del pueblo y quién no. No hay una voluntad general, sino una suma de intereses sectoriales contrapuestos.

3. Es un medio de conquista del poder que apela a las emociones, proponiendo soluciones sencillas para problemas complejos.

Estas características son muy similares a la versión clásica del populismo como anomalía y demagogia, como enfermedad infantil de la madurez democrática. Lo único que se incorpora de nuevo es la distinción de un populismo de izquierda y de derecha, y la idea del populismo como medio.

Tradicionalmente, el populismo fue definido por su contenido (programa, relación líder-masas, régimen político, ideología, base social). Ernesto Laclau en La razón populista (2005) propuso un giro conceptual definiéndolo por su forma y ya no por su contenido.

Las novedades que incorpora este discurso dominante se deben en parte a ese concepto propuesto por Laclau. Pero para entenderlas hay que mirar su conceptualización completa, no sólo una parte: Laclau define el populismo por contraposición al institucionalismo.

Populismo e institucionalismo se diferencian más que por lo que hacen, por cómo se representan eso que hacen.

Los dos hacen lo mismo: crear la sociedad. Pero ¿no es esto absurdo? ¿Cómo van a crear la sociedad si la sociedad siempre está ahí?

Lo que Laclau busca es llamar la atención sobre el hecho de que precisamente como la sociedad para nosotros siempre está ahí, no reparamos en cómo está constituida. Pero como miembros de la sociedad, la imagen que tengamos de ésta es clave para nuestra relación con ella. ¿Podemos cambiarla?, ¿Qué cosas se pueden cambiar? ¿En qué medida y cómo se pueden cambiar?

No es lo mismo pensar que un río se desborda porque los dioses nos castigan que porque hay una determinada combinación de factores que cabe conocer y controlar. La idea que tengamos de esto define nuestros deseos y objetivos en relación a la sociedad.

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“Grecia nació con una deuda odiosa bajo el brazo” por Eric Toussaint

Desde 2010, Grecia se convirtió en el centro de atención de una buena parte del mundo. Esta crisis de la deuda , generada en primer lugar por los bancos privados, no es sin embargo la primera en la historia de la Grecia independiente. Desde 1826, cuatro grandes crisis de deuda marcaron fuertemente la vida de los griegos y las griegas. Todas las veces, las potencias europeas se coaligaron para obligar a Grecia a contraer nuevas deudas para reembolsar las antiguas. Esa coalición de potencias dictó a Grecia unas políticas que correspondían a sus intereses y a los de algunos grandes bancos privados de los que eran cómplices. Todas las veces, esas políticas tenían como objetivo liberar los recursos fiscales necesarios para el pago de la deuda e implicaban una reducción de los gastos sociales y de las inversiones públicas. Bajo formas que han ido variando, a Grecia y al pueblo griego se les negó el ejercicio de su soberanía. Y eso mantuvo a Grecia en un estatus de país subordinado y periférico, siendo las clases dominantes cómplices de esa situación.

Esta serie de artículos analiza las cuatro grandes crisis de la deuda griega, situándolas en el marco económico y político internacional que, sistemáticamente, estuvo ausente de la narración dominante y muy raramente presente en los análisis críticos.

Para financiar la guerra de independencia iniciada en 1821 contra el Imperio Otomano y con el fin de fundar un nuevo Estado, el gobierno provisional de la República Helénica pidió dos préstamos a Londres, uno en 1824 y otro en 1825. Los banqueros de la City, por lejos la principal plaza financiera del planeta en esa época, se apresuraron a organizar los préstamos de manera de obtener un gran beneficio .

Es necesario tener en cuenta el marco internacional: el sistema capitalista estaba en plena fase especulativa que constituye generalmente, en la historia del capitalismo, la fase final de un periodo de fuerte crecimiento económico y precede a un cambio que desemboca, a través de las burbujas especulativas, en un periodo de depresión y/o de crecimiento lento. Los banqueros de Londres, seguidos de los banqueros de París, de Bruselas y de otras plazas financieras europeas, buscaban frenéticamente cómo colocar la enorme liquidez que estaba a su disposición. Entre 1822 y 1825, los banqueros de Londres habían «cosechado » 20 millones de libras esterlinas para la cuenta de los nuevos líderes latinoamericanos (Simón Bolívar, José de San Martín, Antonio Sucre…) que estaban ultimando las luchas por la independencia contra la corona española. Los dos préstamos griegos de 1824 y 1825 alcanzaban la suma de 2,8 millones de libras esterlinas, o sea, el 120 % del PIB griego de ese tiempo.

Tanto en el caso griego como en el caso de las nuevas autoridades revolucionarias e independentistas en América Latina, los nuevos Estados comenzaban a despuntar y no eran internacionalmente reconocidos. En lo que respecta a América Latina, España se oponía a que los Estados europeos financiaran a esos nuevos Estados. Además, en esa época, era razonable considerar que los combates por la independencia no habían terminado en forma definitiva. Finalmente, los préstamos se concedían a las repúblicas mientras que, hasta ese momento, solamente las monarquías estaban admitidas en el club de los deudores soberanos. Y eso nos da una idea del entusiasmo de los banqueros por asumir riesgos financieros. Prestar a un gobierno provisorio de un Estado griego, que comenzaba a vivir en condiciones de guerra, el equivalente al 120 % de todo lo que el país producía en un año, testimoniaba claramente la voluntad de encontrar, sin que importara lo arriesgado de la operación, un negocio con el que se pudieran obtener jugosos beneficios. Al lado de los banqueros, los grandes industriales y comerciantes respaldaban ese entusiasmo, ya que los prestatarios utilizarían esos préstamos, principalmente, para comprar en el Reino Unido armamento, ropa para el nuevo ejército, equipamientos de todo tipo, etc.


¿Cómo se procedía con esos préstamos

Los banqueros de Londres emitían por cuenta de los Estados prestatarios títulos soberanos y los vendían en la Bolsa de la City. Es importante saber que la mayor parte del tiempo, los títulos fueron vendidos a menos de su valor nominal (véase en la ilustración un título de 1825 por un valor de 100 libras). Cada título emitido por cuenta de Grecia con un valor nominal de 100 libras era vendido a 60 libras. Sin embargo, Grecia obtenía aún menos de 60 libras debido a la deducción de una elevada comisión, descontada por el banco emisor, contra un reconocimiento de deuda de 100 libras. Eso permite explicar por qué de un préstamo de 2,8 millones de libras, Grecia solamente obtuvo 1,3 millones de libras. Dos elementos importantes se deben también tener en cuenta: el cálculo de lo que Grecia debía pagar cada año con un tipo de interés sobre los títulos griegos del 5 % se hacía con respecto al valor nominal, por consiguiente, Grecia debía pagar 5 libras al año a cada tenedor de un título de un valor nominal de 100 libras, lo que constituía un excelente negocio para el acreedor, ya que tendría un rendimiento real del 8,33 % (y no del 5 %). Por el contrario, para el Estado prestatario tenía un coste enorme. En el caso griego, las autoridades recibieron 1,3 millones de libras, pero debían pagar los intereses de los 2,8 millones concedidos…. Era insostenible.

En 1826, el gobierno provisional suspendió el pago de la deuda. Generalmente, los estudios dedicados a ese periodo se contentan con explicar la suspensión de pagos por el coste elevado de las operaciones militares y por la continuación del conflicto.

Pero las causas de la cesación de pagos no se pueden atribuir solamente a Grecia, los factores internacionales, independientes de la voluntad de las autoridades griegas, tuvieron un papel muy importante. Efectivamente, en diciembre de 1825 comenzó la primera gran crisis mundial del capitalismo debido al estallido de la burbuja especulativa creada durante los años precedentes en la Bolsa de Londres. Esa crisis provocó una caída de la actividad económica, derivó en numerosas quiebras bancarias y produjo una aversión al riesgo. A partir de diciembre de 1825, los banqueros británicos, seguidos por los otros banqueros europeos, detuvieron los préstamos hacia el exterior, como también hacia al mercado interno. Los nuevos Estados, que contaban con financiar el reembolso de sus deudas mediante nuevos créditos ante Londres o París, no encontraban banqueros dispuestos a prestarles el dinero necesario. La crisis de 1825-1826 afectó a todas las plazas financieras de Europa: Londres, París, Frankfurt, Berlín, Viena, Bruselas, Ámsterdam, Milán, Bolonia, Roma, Dublín, San Petersburgo… La economía entró en depresión, centenares de bancos, comercios y manufacturas quebraron. El comercio internacional se hundió. Según la mayoría de los economistas, la crisis de 1825-1826 constituye la primera crisis cíclica del capitalismo.

Cuando estalló la crisis en Londres en diciembre de 1825, Grecia y los nuevos Estados latinoamericanos todavía estaban pagando sus deudas. Un año después, en 1826, varios países tuvieron que suspender el pago de la deuda (Grecia, Perú, y la Gran Colombia, que incluía Colombia, Venezuela y Ecuador) ya que los banqueros se negaron a otorgar nuevos préstamos. Además, el deterioro de la situación económica general y del comercio internacional hacía disminuir los ingresos de los Estados. En 1828, todos los países latinoamericanos independientes, desde México hasta Argentina, estaban en suspensión de pagos.

En 1829, el gobierno provisional heleno propuso a los acreedores de Londres retomar los pagos si la deuda se reducía. Los acreedores rechazaron esa propuesta y exigieron el 100 % del valor nominal. Y no se llegó a ningún acuerdo.

A partir de 1830, tres grandes potencias europeas, el Reino Unido, Francia y Rusia,  constituyeron la primera Troika de la historia moderna griega y decidieron instalar en Grecia una monarquía que tendría como cabeza a un príncipe alemán. Se abrió entonces una negociación para saber quién sería el príncipe elegido por esas potencias: ¿Leopoldo de Saxe-Coburgo-Gotha, Otto, príncipe de Baviera, o algún otro

Finalmente se instaló a Leopoldo en el trono de Bélgica, que se convirtió en un Estado independiente en 1830, y Otto von Wittelsbach (príncipe de Baviera) fue elegido rey de Grecia. Al mismo tiempo, las tres potencias se ponían de acuerdo para apoyar a los banqueros británicos y a los diferentes bancos europeos que habían comprado, por su intermediación, títulos griegos. Se trataba de ejercer la máxima presión posible sobre el nuevo Estado griego para que asumiera integralmente el reembolso de los préstamos de 1824 y 1825.


¿Cómo actuaba la Troika (Reino Unido, Francia y Rusia)?

Dicha Troika se dirigió a los banqueros franceses con el fin de que emitieran por cuenta de la monarquía griega un préstamo de 60 millones de francos franceses (cerca de 2,4 millones de libras esterlinas). El Reino Unidos, Francia y Rusia se constituían en avales ante los bancos, asegurándoles que en caso de cesación de pagos por parte de Grecia, sus propios países asumirían el reembolso de la deuda.  La Troika agregaba que haría todo lo necesario para que el reembolso de los préstamos de 1824 y 1825 fuera también efectuado, (véase más adelante). El acuerdo entre las tres potencias se produjo en 1830 pero, vistas las dificultades de su ejecución, no se puso en práctica hasta 1833. El préstamo de 60 millones de francos franceses se efectivizó ese mismo año y fue transferido en tres tramos.

El destino del monto de la primera y la segunda parte del préstamo fue particularmente edificante. Sobre un total de 44,5 millones de dracmas (el préstamo fue emitido en francos franceses y fue abonado en dracmas, con una conversión de aproximadamente 1 franco oro = 1,2 dracmas), solamente 9 millones llegaron a las cajas del Estado, es decir el 20 % del préstamo). El banco Rothschild de Francia descontó más de un 10 % de comisión (5 millones), los compradores de títulos (entre los cuales el banco Rothschild), recibieron 7,6 millones como pago anticipado de los intereses para el periodo 1833-1835 (más de un 15 % del monto del préstamo), 12,5 millones (un poco menos del 10 % del préstamo) se pagaron al Imperio Otomano como desagravio por la independencia; Francia, Reino Unidos y Rusia descontaron 2 millones al considerarse que eran acreedores de Grecia; más del 15 % del préstamo, o sea, 7,4 millones, le fueron pagados al rey Otón para cubrir las remuneraciones y los gastos de desplazamiento de su corte, de los dignatarios bávaros que aseguraban la regencia  y de los 3.500 mercenarios reclutados en Baviera, sin olvidar 1 millón destinados a la compra de armas.

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Algunos argumentos para valorar el impacto negativo del TTIP

TTIP FOTO

En los últimos meses, numerosas organizaciones, asociaciones, grupos ecologistas junto a algunos sindicatos y partidos políticos vienen trabajando con intensidad para mostrar su rechazo al acuerdo de Asociación Trasatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP en sus siglas inglesas) que pretende negociarse hasta su aprobación hacia el año 2016. Fue el Presidente Obama, quien el 12 de febrero de 2013 anunció en un discurso la apertura a la negociación del TTIP y con ello, la existencia de este acuerdo, avanzando desde entonces en secreto y sin transparencia. De hecho, la Comisión Europea ha realizado más de 100 encuentros cerrados con lobbys y multinacionales para negociar aspectos concretos del tratado en secreto y sin información de ningún tipo. Para ello, la UE ha acordado que todos los documentos de las negociaciones estén cerrados al público durante 30 años, una decisión insólita que se acoge a la excepción a la Regla…

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